Redacción / Sala de Guerra

Los detuvieron en plena calle el mismo día 11 de julio, varios hombres vestidos con ropa civil fueron por él o por ella y les patearon, arrastraron, empujaron, les tiraron al suelo para poner esposas. En otros casos fueron a buscarlos a las casas y de modo amenazante les dijeron a los padres que sus hijos debían ir lo antes posible a la estación a «entregarse».

Tras el arresto los mantuvieron incomunicados varios días. Las casas de algunos de los detenidos fueron allanadas.

Padres, madres, esposas hermanos contaron a este redacción que e ninguna estación de Policía daban explicación de dónde los tenían ni porqué los incomunicaban. Tampoco les dijeron de qué los acusaban.

«Cuando pudimos verlos por unos minutos apenas nos dejaran hablarles», dijeron los entrevistados.

Los trasladaron a cárceles de máxima severidad sin celebrarles juicios. Algunos familiares aún no saben exactamente cuales son los cargos y hay casos donde desde el 11 de julio hasta la fecha les han ido agregando cargos.

Lo único que les dicen los represores encargados de darle la cara a los familiares es que hay condenas de cárcel muy altas por desacato, desorden público agravado, atentado.

En próximas entrega Sala de Guerra irá presentado los testimonios de familiares a los que tuvo acceso.