Redacción Sala de Guerra.

El Instituto de la Memoria Histórica Cubana contra el totalitarismo (IMHCCT) celebró este domingo en Miami un encuentro y cena anual donde confluyeron distintas generaciones de cubanos para reafirmar la continuidad en la lucha y el rescate de la memoria cubana.

En el evento estuvieron presentes expresos politicos cubanos exiliados en diferenctes etapas de la lucha contra la dictadura y jóvenes cubanos que reconocen el valor del trabajo del IMHCCT para rescatar la memoria cubana.

Durante la ceremonia se hizo entrega de distinciones a luchadores por la democracia en diferentes frentes de la lucha y se recordó la trayectoria de vida y lucha de Angel Cuadra, Francisco (Paco) Talavera y Amado Rodríguez tres dignos patriotas cubanos expresos políticos que fallecieron este año dejándonos un legado de entrega y amor incondicional a Cuba.

Daniel Pereira uno de los jóvenes miembro de la Junta de Directores de la instituciónl IMHCCT tuvo a su cargo las palabras del relevo generacional.

«Muchas gracias por estar aquí esta tarde, en la cual nos reunimos para compartir y confraternizar. Me enorgullece hablarles como nuevo miembro de la Junta de Directores de esta valiosa institución y, me atrevo decir, el más joven en los 22 años de existencia.

Como estudiante de la historia y de la política, reconozco un momento histórico durante su pleno desarrollo. Por eso, me siento bendecido de vivir en la época en la cual me ha tocado vivir, un puente entre la Cuba del pasado y la del futuro.

En menos de un mes, la dictadura cubana marcará 63 años en el poder, y por lo tanto este exilio también llegará al mismo hito. Como punto de referencia histórica, tengan en cuenta que, desde su fundación oficial en 1922 hasta su derrumbe en 1991, la Unión Soviética duró 69 años. Durante estos años, muchos, incluyendo a muchos de ustedes, lo sacrificaron todo por tratar de conseguir la libertad de Cuba.

En el último año hemos visto a la juventud cubana, en la Isla y en el exilio, reclamar sus derechos a la libertad y la justicia. Para muchos, los sucesos del último año hubieran sido considerados improbables, incluso imposibles, si uno los hubiera presentado como una propuesta viable hace apenas año y medio. El papel de la juventud cubana no se limita a las calles o las redes. Nuestra generación también necesita participar activamente de organizaciones cívicas, culturales y patrióticas, primero como aprendices, estudiantes y observadores, para eventualmente continuar a desarrollar la misión de la organización hasta que logre su objetivo: la libertad de Cuba.

El Instituto de la Memoria Histórica Cubana contra el Totalitarismo esta jugando un papel imprescindible en esta lucha y, al mismo tiempo, en la preservación de la memoria histórica cubana. A diferencia de iniciativas pro-memoria histórica en otros países alrededor del mundo, nuestro Instituto se ha dado a la tarea de recoger esta memoria histórica antes de la caída de la dictadura. Esto lo facilita, en parte, el gran número de testimonios que ofrecen muchos de ustedes y tantos otros en nuestra comunidad.

El Instituto ha hecho una gran labor de grabar sus entrevistas, paneles, conferencias y presentaciones. Al mismo tiempo, sus libros y documentales representan un valioso y útil aporte al tema de la memoria histórica, ya que servirán de base para crear conciencia de los abusos cometidos por la dictadura, y pueden llegar a contribuir a obtener justicia para las víctimas.

Solemos oír mucho de las incontables violaciones a los derechos humanos en Cuba. Aunque esta represión es grave, muy pocos hablan sobre la campaña del régimen cubano para acabar con nuestra historia, específicamente con el conocimiento sobre y el legado de las figuras, los lugares y los hechos que definieron – y definen – la lucha por la libertad de Cuba. En este aspecto, el Instituto también juega un papel crítico.

Entre los que estudian y observan la actualidad cubana en general, y en el exilio en particular, existen varios mitos sobre el interés por la temática cubana. Uno de estos mitos es que a los jóvenes, específicamente a los cubanoamericanos, no les interesan la cultura ni la historia de Cuba. Hoy, el Instituto de la Memoria Histórica Cubana contra el Totalitarismo, contribuye a romper ese mito, demostrando que los jóvenes no son solo una pieza decorativa en los actos patrióticos para poder referirse a “los pinos nuevos”. Los jóvenes que nos vamos uniendo al Instituto, no estamos aquí para ocupar un puesto, sino para contribuir nuestros conocimientos y nuestras experiencias a la preservación de nuestra memoria histórica, logrando así un verdadero compromiso intergeneracional.

El gran historiador cubano Leví Marrero escribió: “La historia de nuestro pueblo, que vive en cada uno de nosotros, me alienta a la fe”. La preservación de la memoria histórica cubana comienza con ustedes. Cada uno de ustedes es una pieza indispensable del gran rompecabezas que es la memoria histórica cubana.

Varias personas me han dicho que al fin pueden pasar la antorcha de los valores de cubanía a una nueva generación. Hoy les recalco lo que siempre respondo: Llevamos la antorcha juntos. Aun no es hora para un relevo generacional, sino para un refuerzo intergeneracional. Muchas gracias».