Redacción / Sala de Guerra.

Autor: Yunia Figueredo, La Habana Cuba

«Represión contra la verdad, un arma de la revolución cubana»

La pandemia Covid-19 dejó al desnudo la indefensión de la raza humana, no solo ante los microrganismos, también contra la crueldad de los estados.

En Cuba sirvió para develar el manto de la propaganda. La consigna de potencia médica cayó al piso, como la unidad del gremio médico, el caos en los hospitales y el sector sanitario que levantó la voz con valentía, fueron las notas discordantes de la sinfonía de la pandemia.

Muchos profesionales de la salud denunciaron sin descanso en estos dos años de tribulación tanto la calamidad de la infraestructura médica como la adulteración de las estadísticas y los informes a la población, así como las medidas insuficientes para combatir el virus como las terapia de choque empleadas por el régimen para sumir aún más al pueblo en la miseria.

En primer lugar deberíamos poner a la implantación de la Tarea Ordenamiento, un engendro económico bajo el velo de unificar la moneda que disparó muchas veces los precios ubicando al salario promedio cubano en los primeros lugares de más bajo poder adquisitivo en el planeta.

La crisis económica se agravó con la pandemia y la inflación definió una curva ascendente que todavía no alcanza su pico, igual sucedió con el nivel de represión  no solo contra la oposición tradicional, también contra todos los que protestaron por la escasez de alimentos, de medicinas y de los pésimos protocolos sanitarios orientados por el ministerio de salud en estos dos años de intensa crisis.

Entre las figuras pioneros que más alto alzó sus voz cabe mencionar al doctor Alexander Jesús Figueredo Izaguirre, especialista de primer grado de Medicina General Integral, quien aprovechó cada segundo de descanso en sus turnos de trabajo para denunciar las tropelías del gobierno en relación con la lucha contra el Covid-19.

Desde finales de 2020 las redes sociales estuvieron inundadas con las denuncias del doctor Figueredo Izaguirre. En abril de 2021 la dirección provincial de salud de la provincia Granma le comunicó una sanción administrativa como castigo por su posición crítica ante las deficiencias del sistema de salud.

Mediante la Resolución 82 de la dirección provincial de salud separaron del sector durante un periodo de cinco años, al doctor Figueredo. Ante la injusta condena dijo que tenía una sola palabra: la convicción de continuar luchando y denunciando al sistema de salud y al gobierno.

Le negaron la posibilidad de presentar apelación. Entre las principales denuncias de este doctor se encontraban: las malas prácticas de los profesionales en relación al diagnóstico, y el desabastecimiento de medicinas básicas y recursos de higiene indispensables para garantizar la restauración de la salud de los pacientes y para no comprometer la vida del personal médico, de enfermería y el resto de los trabajadores del sector.

Las autoridades consideraron que sus críticas menoscababan el prestigio y los principios del sistema de salud cubano y de sus profesionales, y que estas irregularidades de que existieran debían ser canalizadas primero por los niveles correspondientes. Terminó acusado de contrarrevolución”.

En aquella ocasión el doctor Figueredo Izaguirre contestó al gobierno a través de su muro de Facebook que los contrarrevolucionarios eran ellos, que quieren seguir en la continuidad. En algo que está mal hecho y quieren continuarlo igual”.

Por su activismo crítico la dirección provincial de salud en Granma elevó al ministerio la proposición de invalidarlo de su título de doctor, sanción que fue concretada el 23 de noviembre de 2021.

Otro galeno reprimido por sus críticas al sistema de salud en medio de la pandemia fue el doctor Johan Pérez Leyva, médico del consultorio 38 de la ciudad de La Tunas, quien resultó acosado por la policía política por denunciar en las redes sociales la situación con la atención primaria a pacientes y la falta de medicamentos para paliar las dolencias más básicas.

En Febrero de 2021 fue citado a la unidad de instrucción policial, donde oficiales del ministerio del interior le recriminaron por sus ideales y le recordaron los principios que debía defender como médico formado por la revolución.

“No voy a cambiar mis ideales”, contestó en aquella ocasión el doctor Pérez Leyva a sus represores, “lo que pienso, lo que defiendo y por lo que lucho no voy a cambiarlo, aunque eso ponga en juego mi título, aunque eso ponga en juego mi trabajo, porque no voy a apoyar a un sistema que esta creado a base de mentiras, a base de cifras infladas, a base de datos inventados. Mis convicciones no me las va a cambiar nadie, mucho menos mediante la represión”.

Otro médico que sufrió represión durante la pandemia por denunciar al sistema de salud cubano fue Alexander Pupo Casas, doctor holguinero sometido a un escrutinio el 24 de septiembre de 2020 ante un “comité de ética”, en el hospital docente Ernesto Guevara de la Serna de la provincia de Las Tunas donde trabajaba. El motivo era sus denuncias en las redes sociales sobre el mal estado de las calles y la apertura de las tiendas en moneda libremente convertible.

Poco después, en el mes de diciembre, al doctor Pupo Casas se le prohibía ejercer la medicina y en aquel momento posteó en su cuenta de Facebook:

“Hoy oficialmente dejo de ser residente de Neurocirugía. Pongo en pausa mi corazón y a todos esos instrumentos que me hicieron feliz cada día salvando vidas, hasta que un ser despreciable decidió terminar con mi carrera”.

Este médico residente en la ciudad de Holguín ha vivido un calvario luego de la sanción.

“Mediante presiones y amenazas contra mi familia pretenden hacerme desistir en mi lucha de denuncias. Advierto  que pueden plantarme pruebas en mi contra para encarcelarme. La Seguridad del Estado ha estado reuniéndose con amigos, vecinos y condiscípulos míos buscando información para  incriminarme.

En febrero de 2021 sacaron del trabajo a uno de sus primos. Lo tuvieron retenido durante horas en una dependencia policial amenazándolo y haciéndole muchas preguntas sobre la vida del doctor, quien apenas salía a la calle por las razones evidentes del riesgo derivado de la pandemia y lo que es peor: ser un disidente de una dictadura.

“Le dijeron a mi primo que iban a buscar de todas formas la manera de meterme preso”, dijo el doctor en su muro de Facebook, “ellos saben que yo no cometo delitos, que no hago nada ilegal, no tengo negocios, que a mí nadie me paga por lo que publico ni por mi manera de pensar, no obstante sé que ellos tienen los medios para fabricarme cualquier causa y plantarme las evidencias, es realmente aterrador lo que esta gente puede hacer contra quienes se les oponen”.

Uno de los coordinadores de la plataforma ciudadana Archipiélago, organizadora de la marcha pacífica por el Cambio el 15N, era el doctor Manuel Guerra, de la provincia de Holguín, que fue expulsado de su centro de trabajo por sus ideales políticos, según denunció en un video publicado en sus redes sociales.

Este doctor llevaba dos años trabajando en la dirección municipal de salud de Buenaventura, municipio Calixto García en Holguín. Durante su despido los directivos de la salud le comunicaron que debían marcharse del municipio y si podía irse del país.

Este joven galeno ha resultado víctima de acoso y detenciones arbitrarias en diversas ocasiones, por denunciar en las redes sociales la realidad del país. Sobre su despido del centro laboral dijo que lo veía venir.

Fue detenido el 10 de octubre en el  punto de control de Holguín y trasladado al centro de instrucción penal de esa provincia, donde fue multado y procesado por desacato, tras un altercado con un oficial durante su arresto, al tratar de grabar con su teléfono el hecho.

El doctor Guerra fue liberado días después tras una campaña por su inmediata liberación, a la que se sumaron muchos de sus colegas de profesión y activistas de derechos humanos. A su salida de la unidad policial dijo que continuaría su trabajo como hasta ahora lo había hecho, en busca de la libertad plena de Cuba. 

Otro profesional de la salud reprimido por develar la verdad en relación con la realidad cubana, fue la doctora Noemia Lisandra Rodríguez, de la provincia Granma, quien fuera amenazara el 10 de noviembre con quitarle la custodia de sus hijos si continuaba, con sus denuncias contra el sistema de salud cubano.

La doctora residente en Jaguaní y miembro del gremio médico Cubano libre, denunció en un video publicado en Cubanet estar acosada por la Seguridad del Estado. Explicó que su cambio de ideal surgió tras constatar las desigualdades que sufre el pueblo cubano, “esas que el gobierno asegura no existen, pero si las hay y son bastantes evidentes”.

Según refirió son incuestionables las diferencias de clases y las condiciones en las que se encontraba trabajando el personal médico en los hospitales, prácticamente sin nada, sin medios de protección, ni medicamentos.

“Yo estaba consciente de todos los problemas que iban a venir sobre mí, por eso me preparé psicológicamente para todo, desde que comencé lo hice con la convicción de asumir las consecuencias”, afirmó esta galena madre de dos hijos pequeños, graduada de medicina en 2014 en la sede universitaria de Jiguani.

Realizó una especialidad de cirujana maxilofacial que le fue invalidada y la Seguridad del Estado la amenazó con negarle la salida del país. 

Entre las denuncias de la doctora Rodríguez la que más molestó a la Policía Política fue definir a las misiones médicas, como “un modo de esclavitud moderna”, donde le régimen se apropia del salario que devengan los médicos.

En agosto de 2021, a raíz de una alocución del primer ministro Manuel Marrero Cruz, donde acusaba a los médicos de la insatisfacción de la población, muchos médicos se unieron en una protesta.

En un video publicado en YouTube en agosto de 2021 el doctor Francisco Pavón fue portavoz de una enérgica protesta junto a más 20 médicos y estudiantes de medicina de la provincia de Holguín, donde denunció el colapso del sistema de salud cubano debido a la falta de recursos y medios de protección.

“No estamos de acuerdo de ninguna manera que tomen a los médicos como chivo expiatorio del desastre. Unos profesionales que tanto sacrificio y en condiciones desastrosas han derrochado, para cumplir con las obligaciones inherentes a su trabajo”, dijo el doctor Pavón.

Se han conocido críticas similares en otros países durante esta pandemia, cuando el personal médico alcanzó un punto de ruptura por el disparo del número de contagios, incluso en los países ricos, pero en Cuba este es un hecho inusual, ya que las autoridades reprimen la disidencia y exige unidad monolítica “para enfrentar los intentos abiertos de Estados Unidos de forzar en la isla un cambio político”.

La salud es considerada un pilar de la legitimidad revolucionaria de partido único,  la menor crítica a su buen desenvolvimiento se convierte en un tema delicado, considerado de seguridad nacional. Recientemente muchos médicos cubanos de dentro y fuera de la isla, se unieron contra la dictadura en un proyecto denominado Por una Cuba de Patria y Vida, entre los promotores de esta idea se encuentran dos doctores muy conocidos en las redes sociales y que resultaron sancionados por su lucha democrática: Alexander Pupo y Manuel Guerra.

“Esto es un llamado a todos los profesionales de la salud a unirse a la iniciativa. Te estamos invitando a ti, colega, que aún sigues con tu dignidad pisoteada, a que levantes la cabeza y luches por tus derechos, a que seas el guerrero que prometiste ser y luches siempre a favor de tu patria y por la vida”, dijo el doctor Pupo y añadió:“Nadie mejor que los profesionales de la salud para desmentir esa falsa idea que se ha creado al mundo, que Cuba es una potencia médica, que en Cuba la salud es totalmente gratuita y que es una isla paradisiaca.  Me gustaría que dentro de este grupo se creara un espacio de debate sobre las misiones médicas, para enfrentar a esa esclavitud a que están siendo sometidos todos nuestros hermanos”.