Redacción Sala de Guerra.

Autor: Yunia Figueredo. «Un acercamiento en blanco y negro a la Escuela Latinoamericana de Medicina»

La Escuela Latinoamericana de Medicina, ELAM, está situada en el kilómetro 3 de la carretera Panamericana, justamente en el límite que separa las provincias Habana y Artemisa, muy cerca del poblado costero playa Baracoa.

La ELAM forma parte del Programa Integral de Salud de Cuba y se considera una universidad internacional científica pedagógica que acoge en la actualidad a estudiantes de 122 países latinoamericanos, caribeños, de Estados Unidos, África, Asia y Oceanía.

Fue fundada el 15 de noviembre de 1999 por Fidel Castro, su objetivo fundamental es el de formar médicos de países en vías de desarrollo, sobre todo de los estratos más desfavorecidos para que contribuyan a la atención primaria de las comunidades más necesitadas.

En sus 22 años de existencia la ELAM  ha graduado miles de médicos en diferentes especialidades y ha contado en su claustro de profesores con profesionales de la salud pública, que han entregado sus conocimientos y experiencia en esta labor vital del campo de la medicina. 

El doctor Luis Nemesio Formental, vecino del barrio El Roble, en la localidad de Santa Fe, fue profesor de la ELAM durante los primeros años de su fundación, pero en 2007 fue separado de ese centro docente por compartir con estudiantes de países latinoamericanos sus ideas democráticas.

“Me llevaba bien con mis alumnos de tercer año, entre ellos habían varios estudiantes venezolanos que no simpatizaban con el chavismo, ni con el sistema socialista y revolucionario cubano. En aquellos tiempos recuerdo que la situación en Venezuela comenzaba a deteriorarse y a presentar los primeros síntomas de la decadencia del socialismo. Algunos de los muchachos de la clase se iban para mi casa los fines de semana y reconozco que conspirábamos abiertamente, aunque de una manera un tanto ingenua, porque nos limitábamos a las bromas y nos centrábamos en análisis políticos de acuerdo con la preparación política de cada cual. Eran debates realistas, definíamos a nuestros gobiernos como dictaduras, hablábamos de la total penetración cubana sobre la República Bolivariana de Venezuela”.

“Nuestro grupo fue infiltrado por la Seguridad del Estado mediante un alumno y fuimos llevado ante un consejo docente. Aquello parecía más un consejo de guerra que un análisis disciplinario y puedo darme con un canto en el pecho que no terminé preso, ni con el título invalidado. Me sacaron  de la escuela y los estudiantes regresados a su país. Ni la policía ni la dirección de la ELAM tenían pruebas concluyentes de acciones contrarrevolucionarias, solo algunas grabaciones aportadas por el informante”.

“Los alumnos del curso me defendieron y enviaron una carta al rector, pero de nada sirvió, fui separado de la escuela y enviado a un policlínico de Bauta, luego a un hospital de La Habana. Siempre he estado vigilado, con una espada de Damocles pendiendo sobre mi cabeza. Ahora estoy seguro que todos los profesores y trabajadores de esas escuelas de medicina que albergan a estudiantes extranjeros, están bajo la lupa de la Policía Política”.

El doctor Nemesio cuenta algunas de las particularidades de la Escuela Latinoamericana de Medicina.

Es uno de los centros de educación prioritarios en el país, con una atención personalizada por el partido comunista y las máximas instancias del estado. La colegiatura y la residencia estudiantil son absolutamente gratuitas según el sistema de becas de Cuba, todos los años matriculan  un promedio de1500 becados según las plazas que se conceden por países, pero en la realidad nada de esto se cumple, porque por ejemplo, desde países africanos y algunos países latinoamericanos vienen a estudiar hijos de familias muy ricas, que abonan buenas sumas de dinero para su formación profesional”.

Este doctor, que trabajó durante más de un quinquenio en el ELAM, explica que el título que otorga esta universidad es de Doctor en Medicina y se obtiene luego de seis meses de preparación o nivelación de conocimientos en ciencias básicas, para luego cursar seis años de carrera. No se realiza tesis de grado.

“La matrícula de la ELAM presenta una gran diversidad étnica, educacional y cultural, aunque se ha intentado crear un clima de fraternidad y amistad  al final salen a relucir muchas diferencias, por ejemplo: el nivel adquisitivo de algunos estudiantes es superior al de otros que vienen de familias muy pobres… esa diferencia se nota… se siente… son los estudiantes más populares en la escuela, a veces gozan de ciertas prebendas… y en ocasiones son los que arrastran al alumnado en cuestiones de logística y resultados académicos”.

Sobre la metodología docente de la escuela el doctor Nemesio agrega:

“El proyecto de la ELAM está dividido en dos etapas: en la primera etapa se realizan estudios preclínicos y en la segunda etapa los estudiantes culminan sus estudios en otras facultades de medicinas del país. Existe un consejo estudiantil representado por alumno de todos los países existentes en la escuela y la máxima autoridad docente es el Consejo de Dirección con varias sub direcciones y rectorías bajo su mando”.

A lo largo de la isla se han abierto facultades de medicinas subordinadas a la ELAM y en casi todas las provincias tienen representaciones. En estas universidades cubanas para formación de médicos, se persigue fomentar la cooperación y ayuda con numerosos naciones para solidificar entre otras cuestiones la influencia de la política de la isla caribeña, en sus aspiraciones por expandir su sistema social y su ideología.

Los estudiantes de la ELAM prestan servicios en hospitales y policlínicos de todo el territorio nacional y su entrenamiento es supervisado por médicos y especialistas cubanos, que les enseñan los procedimientos para atender las diferentes afecciones y dolencias en los cuerpos de guardias.

Los hábitos y costumbres de los estudiantes son característicos de sus regiones de procedencia y debido a la crisis económica y social que azota a Cuba, han tenido que integrarse de manera obligada a la idiosincrasia de los cubanos, a sus rutinas, a la inventiva natural para la sobrevivencia. 

La ELAM ha derivado en centro para convenciones del área médica y a lo largo de sus 22 años de vida ha constituido la sede principal de congresos regionales y mundiales.

El más reciente cónclave efectuado en la ELAM fue el Encuentro Virtual Regional Africano, culminado el 7 de noviembre con las intervenciones del Dr. Patrick Dely, presidente de la SMI-ELAM y la Dra. Yoandra Muro Valle, rectora de la ELAM, quien recordó a los 2118 estudiantes de 48 países graduados de Medicina General Integral y a los 173 egresados que ya han hecho una segunda especialidad.

También en este evento el Dr. Siderio Acosta embajador de Cuba en Namibia resaltó el apoyo de los egresados de la ELAM  a la lucha contra la pandemia de Covid-19 que azotó a todo el planeta, puntualizando la ayuda de la ciencia cubana y los lazos fraternos que existen entre África y Cuba, con 94 asociaciones de amistad que existen en la actualidad.

No todo es color de rosa en las escuelas internacionales de medicinas, Juana Oviedo, que  trabajó como custodio durante muchos años en la ELAM de playa Baracoa, cuenta que los hábitos y tradiciones característicos de algunos países, sobre todo de las naciones africanas, han provocado situaciones peligrosas en esa escuela y en otras escuelas subordinadas a la ELAM.

Juana recuerda las fiestas de estudiantes en apartamentos alquilados en la playa y que terminaron en peleas con daños a la propiedad y las quejas de los dueños de las casas. También el  lamento de los alumnos por las limitaciones de entretenimiento y diversión y la escasez y carestía de productos esenciales.

En días reciente un suceso con alumnos de Sudáfrica, radicados en la Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara, derivó en una crisis política cuando estudiantes sudafricanos que celebraban un cumpleaños fueron maltratados por la policía cubana.

Según relataron profesores y custodios a la prensa oficial: “los estudiantes a las 12:00 AM comenzaron a tirar latas de cervezas para el piso de abajo y subieron la música y escandalizaron”.

Una profesora entrevistada por el periodista Yunier Sifonte, del telecentro oficial villaclareño Telecubanacan, dijo que los estudiantes cometieron “una indisciplina grave con agresión verbal, agresión gesticulante y hablarle de manera obscena a las personas que se encontraban en el turno de guardia”.

En un video que circuló en las redes sociales se ve a policías cubanos empujar, derribar y golpear a dos hombres que no están ofreciendo resistencia. En un segundo video dos agentes abofetean a jóvenes estudiantes, uno de ellos sentado, mientras un grupo de policías zarandea e intenta reducir a un tercer alumno.

“Todo ustedes son mierda… este país es mierda…”, grita una joven estudiante sudafricana en los videos, que fueron vistos por un enorme número de usuarios de Facebook.

El departamento de Relaciones Internacionales y Cooperación del gobierno de Sudáfrica informó que se encuentra investigando las denuncias de las agresiones físicas contra los estudiantes de ese país en Cuba, a manos de policías en Villa Clara, pero defendió a la parte cubana y deseaba que este hecho no estropeara los programas y convenios entre las dos naciones.

La Unión de Estudiantes Africanos en Cuba, UEA, condenó los sucesos en una declaración oficial compartida en su muro de Facebook. En el texto señalan:

“Condenamos tal acto de violencia por parte de las autoridades cubanas. La policía respondió de una manera no profesional atacando a estudiantes sin armas y golpeándolos, como si hubieran cometido un crimen grave”.

Este incidente no es un hecho aislado, ni el único que se ha tenido que lamentar en escuelas con estudiantes de otros países, en 2019 la Policía Nacional Revolucionaria ingresó en una residencia de estudiantes africanos en La Habana, donde un grupo de alumnos de la República del Congo reclamaban el pago de sus estipendios atrasados y en esa ocasión los enfrentamientos fueron muy duros e implicaron el uso de tropas antimotines y armas de fuego. El enfrentamiento resultó en la detención y deportación de 112 alumnos congoleses.

Las quejas de los becados de otros países son las mismas que tienen la mayoría de los cubanos, que han debido enfrentar por décadas carencias materiales de todo tipo.

“Pero son los estudiantes africanos los más valientes, los que hablan y se reviran ante la miseria a que son obligados a vivir”, dice Leovigilda Drullet, cocinera por 20 años de la ELAM, “muchos se quejan de la comida, de la falta de higiene en los dormitorios, los robos de pertenencias, el hacinamiento en la residencia estudiantil y hasta las dificultades con el transporte. Puede que parezcan unos malagradecidos, pero visto en perspectiva quizás tengan razón, porque ni en sus países, algunos catalogados de muy pobres y sub desarrollados por la propaganda, ellos tienen que sufrir limitaciones de esta índole”.

Un equipo del medio independiente Palenque Visión publicó un interesante reportaje en diciembre de 2017, en el  instituto la universidad de Ciencias Básicas Preclínicas Victoria de Girón, fundado en 1962 y ubicado en La Habana, considerada como el centro internacional rector en la isla para la formación masiva de profesionales de la medicina.

Esta residencia es una de los seis sitios que alojan estudiantes de dicha carrera en La Habana, de Angola, Guinea Ecuatorial, Gambia, Ghana, Benín, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Congo, El Salvador, Guatemala, Guyana, Honduras, México, Nicaragua, Perú, Venezuela, Yemen y Zimbawe.

Los albergues súper poblados y la falta de limpieza en los dormitorios, fue una de las quejas más repetidas por los estudiantes. También la pésima alimentación, los problemas con el abasto de agua y los robos de las pertenencias.

Landon Denga, estudiante de Zimbawe, expresó que “muchos estudiantes salimos de nuestro país con la idea que íbamos a estudiar una carrera, pero cuando llegamos aquí lo cambiaron todo y nos ubicaron a estudiar otra especialidad”.

“Allá se nos pinta una realidad paradisíaca sobre Cuba, y cuando llegamos aquí la verdad es otra. A veces me siento preso en un infierno, obligado a la fuerza por  mi gobierno a estudiar y a comportarme como una persona que no soy”, concluyó el estudiante africano.