Redacción Sala de Guerra

Leonardo Rodríguez Alonso

Fidel Castro pronosticó que para 1970 tendríamos 5 millones de vacas en ordeño y 1 millón reproductoras de carne.

A mediados de los 60 todavía se autorizaba en las zonas rurales a matar una res cada 9 días, después se fue estirando el chicle cada 15 días y después por siempre. Recuerdo que en el lugar donde de efectuaban las matanzas habían huesos regados y amontonados por miles. La cabeza solo había una persona que le sacaba la carne y los sesos (cerebro), el negro Pilongo un personaje muy querido por los campesinos.

Todavía nadie me ha podido explicar las razones del porqué si un cerdo se pasmaba, moría de insolación, o un rayo mataba a un buey, o un caballo se caía en un pozo o lo mataba el tren, todos sin excepción eran comida para las auras. ¿Será que por eso las auras están desaparecidas del paisaje, o será que nosotros les hemos usurpado su papel en la naturaleza?

Ahora me viene al recuerdo una familia de «revolucionarios todos» que no se cansan de hablar de las penurias de tiempos pasados y fue cierto, lo que no sabía y lo supe años después que el padre de todos ellos, nada menos que 14 hijos, llegó un día a a la casa con media nariz, la otra mitad la dejó en una reyerta en una pelea de gallos. Fueron tiempos duros, y a pesar de….a ninguno le pasó por la cabeza emigrar de este «infierno».

Todo lo que cuento es gracias a estas ofertas en una de las 6 ‘casillas’ que hay en este pueblo que con menos de la mitad de los habitantes tenía 17 y todas bien surtidas …ahh y no había ni un solo «cuadro» para monitorear el hambre.

Porque en este influjo de alguna galaxia lejana no sabía que habían huesos de colores, porque los miles que vi botados por los llanos de mi barrio servirían hoy, al precio actual para dejar sin botones ( que es para lo que me enseñaron que servían los huesos) las camisas de los dirigentes que se comen lo rojo.

Camajuaní, Villa Clara, 18 diciembre d 2021