Redacción Sala de Guerra

Durante las últimas semanas han realizado juicios en varios tribunales cubanos a los que apresaron en julio pasado en la isla luego de las protestas en las que un incalculable número de ciudadanos salieron a a las calles a clamar por «LIBERTAD«.

En los casos a los que he podido tener acceso he sabido que esos juicios quedaron «concluso para sentencia», lo que significa que se debe esperar que los jueces analicen el caso y aprueben o rechacen la petición de condena, según el caso.

Pareciera, si se mira desde la óptica del que cree que en Cuba el derecho se aplica como debe ser, que los tribunales cubanos están procediendo según manda la ley pero …siempre hay un pero.

La verdad es otra.

A todos los cubanos que han enfrentado a la «justicia» por estos días los habían sido sentenciados desde el momento en que los detuvieron y trasladaron hasta los centros de tortura de los militares.

Para los que conocemos cómo opera en la isla la «inteligencia» podemos asegurar que fue en las oficinas de esos militares en cada provincia donde se decidió sobre la lista negra, de los que desde antes ya estaban en base de datos, es decir los «cr» o «21»; luego fueron mirando a los que hasta ese momento no se les había «hecho un expediente» para diseñar el tipo de castigo.

Haciendo un poco de historia de los juicios y los tribunales en Cuba, incluso desde antes de que la camarilla llegara al poder en 1959 es importante recordar aquellos que se hacían en medio de un monte por parte del nefasto ejército rebelde a los que por alguna razón consideraron someter a la «justicia revolucionaria».

Se conoce de casos donde hubo fusilamientos e incluso una foto que circula en las redes sociales de sitios enfocados en el tema cubano muestra a Raúl Castro participando en el crimen.

Tras la llegada de los vestidos de verde olivo al poder, se sucedieron los fusilamientos y las condenas, según decretaran los «tribunales».

Sobran anécdotas y testimonios de las víctimas de aquellas jornadas.

Familiares han contado que iban a pedir clemencia para sus hijos, esposos, padres y hermanos y les decían hay que esperar, el juicio quedó «concluso para sentencia» y ese mismo día o al siguiente, los fusilaban.

El 12 de octubre de 1960 decenas de patriotas cubanos fueron enjuiciados en en Santa Clara. Al caer la tarde se terminó aquel espectáculo macabro. A los que estaban en la sala les dijeron que se levantaba la sesión y que el juicio quedaba concluso para sentencia.

Regimiento Militar es hoy un museo

Horas después, sobre las 9 de la noche, cinco de ellos fueron fusilados en La Campana, cerca de Manicaragua.

Plinio Prieto, Porfirio Ramírez, Sinesio Walsch, Ángel Rodríguez del Sol y José A. Palomino fueron arrestados en la zona montañosa de la antigua región Escambray.

Los procesaron  en un juicio sumarísimo en la ciudad de Santa Clara  junto a decenas de compatriotas que como ellos decidieron luchar por la vía armada puesto que creyeron era la mejor vía para detener el inevitable camino anti democrático.

El espurio  proceso de la  Causa 829/1960 se realizó en el teatro del Regimiento Leoncio Vidal de Santa Clara. Fue transmitido por radio y el público que presenció el proceso estuvo en su mayoría compuesto por miembros del ejército rebelde, antiguos compañeros de lucha de algunos procesados y   un reducido número de familiares.

El resto de los enjuiciados ese día fueron sentenciados a penas de 20 años o más.

Sobre aquel proceso habló en marzo de 1961 la madre de Plinio Prieto  en una entrevista realizada por el periódico Avance de Argentina.

El Instituto de la Memoria Histórica Cuba contra el Totalitarismo contó con los testimonios invaluables de sobrevivientes de aquella etapa, entre ellas las viuda de Plinio Prieto y Porfirio Ramírez que pueden leerse el el libro Mártires del 12 de octubre de 1960.