Redacción Sala de Guerra

Autor: Jorge Luis García Pérez Antúnez

Seleccionamos para esta publicación de hoy un post del expreso político cubano Jorge Luis García Pérez conocido por todos como Antúnez, un hombre que pasó más de 17 años en las cárceles políticas de la isla.

Antunez llegó al exilio para preservar la vida de su hija Alejandra. Se vio obligado luego de que los militares cubanos con la complicidad de médicos y personal de salud, la emprendieran de la manera más cruel y solapada contra su hija de un año de edad.

Pero de eso no se habla. Casi nadie se acuerda (o no le han ordenado acordarse).

Vivimos jornadas donde las denuncias y los testimonios no resisten mucho más de los días propios de vida del mundo de las noticias con relación a Cuba y pareciera que las redes domesticadas se suman inconscientemente en algunos casos a resaltar que la historia de hidalguía empezó a mediados de año.

Sala de Guerra Cuba no olvida las páginas de valor y dignidad que se han escrito con sangre inocente. Tampoco olvida que la cruzada nacional contra el terror no empezó en julio del 2021, ni en noviembre del 2020, en La Habana Vieja. Tampoco en un baño de un teatro capitalino.

Aquí les dejamos el post de Antúnez.

«Así burguesitos.. algo cursi y con alarde de tener “clase “, marcado amaneramiento; de barrios residenciales, bien parecidos, agradables, de cuna de oro y proveniente de familias «integradas».
Así disidentes de última generacion, ex militantes comunistas.

Así y con otros agradables atributos es como los busca, identifica y prefiere parte importante de esas élites politicas tanto demócrata como republicana, tanto izquierdista como de la derecha conservadora, los organismos internacionales… el propio Departamento de Estado.

Estos que hablan de diálogo y reconciliación, que mendigan derechos, estos ‘actores» que se conforman con reformas y no buscan el cambio, son los preferidos de los grandes medios.

Este es el Capriles o la Aung Suu Kyu. Es lo que pretenden vendernos y que lo aceptemos.

Ahí no caben los Virgilio Mantilla, ni los Lizandra Góngora ni los Francisco Rangel y menos aún los olvidados como Humberto Real.

Ahí no caben los negritos de Marianao, ni los guajiros de Camagüey y menos aun los orientales que enfrentaron la represiva en la rebelión del 11 de Julio.

Qué bien vamos … Y ASI QUIEREN QUE ME CALLE».