Redacción Sala de Guerra

Autor: Manuel Milanés

Ante la difícil situación económica que se avecina para el  2022 el designado presidente de Cuba propone aplicar el  “control popular” entre los cubanos, una orden que se traduce de manera popular en incitarlos a la guerra y la chivatería.

Con la creación de esa forma de control Díaz Canel está llamando a la confrontación civil en la población.

En una reunión reciente  con  los productores el designado presidente los instó a renunciar a un determinado nivel de rentabilidad y/o de ganancia particular o colectiva.

La propuesta  desde la óptica de los que “desgobiernan” el país busca que sean los propios productores los que se encarguen de bajar el precio de los productos que venden para favorecer la economía cubana.

Es una fórmula donde el estado no da nada, ni propone soluciones que ayuden a los que producen a cumplir con la propuesta.

No es bajarle el pago de impuestos, no es facilitarle las compras de insumos, no es bajarle el precio al combustible que Venezuela le regala al régimen, no es bajarle el precio de la corriente eléctrica. Tampoco habló de darles a los productores acceso “a precios reales, desprovistos de altos impuestos que les facilite adquirir fertilizantes, tecnología y maquinaria”.

Según dijo Díaz-Canel en la reunión política la única opción que les queda a los productores es “renunciar a un determinado nivel de rentabilidad o de ganancia particular o colectiva en función de bajar precio”.

Ese mensaje es directo y constituye una amenaza abierta que se traduce en “o vendes más barato o te quito la licencia, o vendes más barato o te cierro el negocio”.

Díaz Canel también dijo que si los productores no bajan los precios serán sometidos a un control popular en el que el pueblo es el encargado de arremeter contra ellos.

¿Qué hace un presidente de un país diciendo que hay que hablar políticamente con un productor para que renuncien a sus beneficios?

Esa propuesta del control popular es un llamado al pueblo a chivatear al productor que se convertiría, según el régimen, en el culpable de que no haya soluciones económicas para el país.

Desde el punto de vista social con el llamado al control popular lo que busca Díaz-Canel  es confrontación, guerra y división entre dos sectores del país que en definitiva son víctimas de un gobierno abusador, delincuente y criminal.

Las palabras del presidente designado vienen justo cuando Cuba pasa por la peor situación tras dos azotes sin precedentes: el de la pandemia y el del mal manejo económico que deja un año de miseria y hambruna incalculables y señalan un camino peor para 2022.

Es de total desfachatez la propuesta de Díaz-Canel mientras los dirigentes cubanos se den una vida de lujo, viajen, y no enfrentan carencias.  

Para 2022 lo que subirá es la guerra entre cubanos a partir de lo que ordenara el propio presidente.