Redacción Sala de Guerra

Autor: Guillermo “Coco” Fariñas Hernández.

En la asignatura Metodología de la Investigación impartida en las universidades cubanas, existe una práctica de estudio, que se ha convertido en un axioma demostrado, donde se plantea: “…todo sujeto que se introduzca en cualquier campo del conocimiento o el trabajo, que sea totalmente nuevo para él, está obligado a repasar, todo lo que se hizo antes al respecto, de lo contrario fracasará en el empeño…”.

Es así, que muchos compatriotas declarados por las redes sociales como disidentes, opositores o simplemente pluripartidistas, son partidarios del Diálogo con la Junta Militar NeoRaulista, se cuestionan -y cuestionan a anticomunistas más veteranos- el por qué no aceptan dialogar con los adversarios ideológicos en el ejercicio del Poder Político Ejecutivo.

Debido a haber cometido esa equivocación original, de no ponerse a recabar en los años y hasta en las décadas anteriores, sobre qué se hizo en ese sentido. Algo que ya no es tan trabajoso de alcanzar, puesto que, sólo hay que recabarlo en esas mismas redes sociales. Aunque también perfectamente se puede buscar información entre los anticastristas con más tiempo en el batallar por la Democratización de Cuba.

Entre los más veteranos de la Oposición Interna están actualmente activistas y dirigentes políticos de Izquierda, de Centro y de Derecha, los que pueden perfectamente compartir sus experiencias, de cómo valoran los anteriores intentos de Diálogo con El Castrismo. Ninguno de los más experimentados se va a negar a relatarle las múltiples maneras engañosas y de manipulación del Castro-Comunismo.

También se pueden consultar sin impedimentos de ningún tipo, con muchos de los antiguos Opositores Internos, los cuales ahora mismo están actualmente bajo el status de Exiliados Políticos. Quienes por cierto, se mantienen muy activos en esas mismas redes sociales, en las cuales éstos trasmiten sus casi siempre amargas experiencias y opiniones de “dialogar” con los represores y sus partidarios de mayor grado de comprometimiento ideológico.

Desde el punto de vista histórico la mal llamada Revolución Cubana, siempre se ha caracterizado por pisotear todo lo previamente haya establecido o prometido, si algo le es inconveniente para perpetuarse en el ejercicio del Poder Político Ejecutivo.

Solamente debería recordar, el Gobierno Formal de Manuel Urrutia y el Gobierno Secreto de Cojimar en 1959, donde se burló y engañó a la ciudadanía descaradamente.

Forma parte de esa larga y terrible Historia de Engañosidad del sistema político implantado en la Isla hacía los ingenuos prójimos, al que generalmente se le denomina Castrismo, cuando desde el mes de marzo de 1959, empezaron a arribar a Cuba los primeros asesores militares hispano-soviéticos, mientras que Fidel Castro Ruz proclamaba ante todos: “…esta Revolución es más verde que las palmas…”.

Pero desde el punto de vista práctico, si se acude a lo ocurrido durante el “diálogo” denominado Concilio Cubano, entre los años 1995 y 1996, durante el cual se acordó sólo informal y verbalmente mantener unas necesarias conversaciones reconciliatorias con Carlos Lage Dávila, en aquel momento Secretario del Consejo de Ministros, el 24 de febrero de 1996. Al final todo terminó, cuando fueron derribadas por El Castrismo las avionetas de “Hermanos al Rescate”.

Otro memorable instante a tener en cuenta, que un llamado a dialogar entre Pro-Fidelistas y Anti-Fidelistas utilizando el marco de la Asamblea Nacional del Poder Popular resultó, cuando se entregaron las más de 10, 000 firmas de ciudadanos cubanos, con el “Proyecto Varela”. Como lo tenía establecido la entonces vigente Constitución de 1976 en su Artículo # 88, Inciso G y donde se dieron más de la cifra de peticiones pedida constitucionalmente.

Frente a lo realizado con sus rúbricas personales y en primera instancia por un número mayor a los 14, 000 firmantes, la Junta Militar que desgobierna a Cuba optó por cambiar y violar su propia Carta Magna e incoarle el absurdo condicionamiento de la Irrevocabilidad del Sistema Socialista, que es una anti-jurídica disposición a la retroactividad, como sí establecen y son tradición de las ciencias jurídicas de la civilización occidental de la que somos parte.

Si los jóvenes disidentes aupados políticamente por las agencias internacionales encargadas de desarrollar y fortalecer el cumplimiento cabal de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en el mundo, no les hubieran inculcado un comportamiento tan autosuficiente a sus favoritos, de seguro, que en muchas cuestiones se avanzaría más en el batallar contra El Comunismo dentro de la Isla, porque siempre es de sabios preguntar.