Redacción Sala de Guerra

Autor: Julio A Rojas.

La hipótesis de liderazgo eficaz y práctico se basa en una teoría potencialmente útil para hacer frente a las tácticas específicas del líder, esperando que contribuya al valor de la organización o unidad. Este método sostiene que la principal tarea del cabecilla es ver todo lo necesario para las miserias de sus subordinados; ya sean tropas, empresas o naciones. Por lo tanto, el dirigente puede decir que ha hecho bien su trabajo cuando ha aportado a la eficacia de la muchedumbre y la cohesión.

Las teorías de este método se desarrollan mediante el estudio de aquellos que han sido exitosos equilibrando las acciones y comportamientos que muestran, es decir, sus gestiones y creatividad ante las dificultades para desaparecerlas con éxito. Este modelo no recae en una sola persona, más bien se basa en un conjunto de procedimientos del grupo al realizar las tareas.  Cualquier miembro del conjunto puede demostrar estas condiciones y convertirse en el líder.

Para nadie en un secreto que la humanidad está viviendo tiempos difíciles; de pandemias, plagas y catástrofes de todo tipo, donde van a ser probada las responsabilidades de aquellas personas con liderazgo e inmensos recursos sobre sus hombros para el bienestar y la vida de millones de personas. En otras palabras: ¿qué has hecho con lo que se puso en tus manos?

Vemos a mandatarios exaltándose a sí mismos o glorificando a instituciones ante esta situación y haciendo política criticando a otras naciones, cuando su tejado es de cristal. Ya que la corrupción en sus terrenos a minado todas las esferas, ¡Ojo!  los dardos lanzados pueden tener el efecto bumerang, debido a que no han sido capaces de eliminar los conflictos en sus terrenos; se han enfrascado en ejercer una política y disciplina militar con amenazas de castigo. si no se cumplen los dictados del líder.

En épocas de crisis se necesita más la persuasión y escuchar las verdaderas necesidades de la población para mejorarlas que la fuerza. De hecho, creará un estado de ánimo y opinión favorable hacías sus mandatarios, algo que deben aprovechar para eliminar las dificultades y cualquier vestigio de revuelta o estallido social. De obrar de manera diferente el gobernante debe ser autocrítico, reconocer su incapacidad ante sus gestiones y dejar que otros más competentes ocupen su lugar.

Sino reconoce sus errores su gobierno no tuvo las luces de la eficacia práctica, más bien buscó glorificarse junto a su sistema de dirección; y a ese tipo de liderazgo se le señala como autoritario.

Este método es utilizado cuando el líder dicta las políticas y los procedimientos, decide qué objetivos se quieren alcanzar, dirige y controla todas las actividades sin ningún tipo de participación significativa de los subordinados. Como cabecilla tiene el control total del equipo dejando baja autonomía y autoestima, las respuestas de sus seguidores a las órdenes son castigadas o premiadas según los resultados.

Estas leyes fomentan poca creatividad en la toma de decisiones: es más difícil pasar de un estilo autoritario a un estilo democrático, que de una forma democrática a una autoritaria. El dogmatismo es controlador y dictatorial; es el objetivo a alcanzar ante sus seguidores.

Sus patrones de comunicación son erróneos: la información unidireccional hacia abajo (es decir, los líderes a sus seguidores). Tiene el control de las discusiones. Dominan la interacción de políticas y procedimientos. Dirección individual de la realización de tareas. No ofrece una retroalimentación constante. Utiliza el conflicto para beneficio particular.

De mantener este estilo de liderazgo la escala caerá en picada, ya que su uso a largo plazo causará resentimientos en sus seguidores al carecer de soluciones creativas a problemas existentes, sin instrucción y comprensión adecuada de sus partidarios surge la confusión, en otras palabras, está destinado al fracaso.