Redacción Sala de Guerra

Autor: Entrevista de Manuel Milanés a Ángel de Fana y una compilación de datos y detalles de la vida del patriota cubano publicados por medios independientes.

«Yo no tengo que darle gracias a la Revolución, sino que tengo que darle gracias a Dios”.

Ángel de Fana Serrano nació en 1939 en La Habana. Fue hijo de una familia humilde en la que su padre trabajaba como obrero en una fábrica de zapatos. Tuvo ocho hermanos en un hogar donde fue feliz, según ha dicho en entrevistas.

Cuando terminó los estudios de secundaria por sus buenos resultados le fue otorgada una beca en una academia norteamericana llamada Havana Business Academy.

A los 18 años, en 1957, empezó a trabajar en la oficina de la misma fábrica de calzado donde trabajaba su padre. Allí trabajó hasta 1961, cuando la fábrica fue nacionalizada por el Gobierno castrista. Una vez confiscada la fábrica, el dueño le pidió que fuera a administrar una tienda de zapatos, que todavía tenía. En 1962 se casó, y unos 30 días después de la boda fue encarcelado. 

No fue revolucionario y no participó en   la lucha contra el Gobierno de Fulgencio Batista pero sí tenía conocimiento de lo que estaba sucediendo en el país.

Apenas ocurrió el llamado “triunfo de la revolución”   se dio cuenta del carácter comunista y se unió al Movimiento Demócrata Martiano en 1960 donde paso a ser su líder dos años después.

El movimiento tenía como objetivo debilitar el régimen con sabotajes, desarme de milicias y propaganda anticastrista.

Participó en actividades de sabotaje que consistían en la colocación de explosivos para hacer ruido en lugares públicos. Fueron acciones donde no ocurrieron lesiones a los ciudadanos.   

Fue detenido en 1962 y lo acusaron de la autoría intelectual de un ataque en el que murió un militar oficialista, y de la organización de un levantamiento que se produjo en agosto de 1962. (https://www.memoryofnations.eu/es/de-fana-serrano-angel-20180416-2)

En sus relatos De Fana ha dicho que lo llevaron a la sede de la Seguridad del Estado en Miramar y posteriormente lo transfirieron a Las Cabañitas o Punto X, lugar que la Seguridad del Estado usaba para interrogatorios.

“Cada vez que tú tenías que salir de allí te ponían ese gorro negro que no veías nada”. 

Dijo que después de unos 37 días de interrogatorios en los que estaba desnudo con un gorro negro, le trasladaron a la prisión militar de La Cabaña. Allí lo ubicaron en una sección especial.

“Me llevaron para unas áreas separadas, nosotros las llamábamos las especiales. Todos los que pasábamos por allí habíamos estado en Las Cabañitas, entonces ellos no querían que alguien supiera qué eran Las Cabañitas. Naturalmente no teníamos visitas”. 

Posteriormente, a finales de 1962 lo pusieron en las galeras junto con otros presos, que en aquella época eran más o menos 2.000 personas. 

En abril de 1963 se produjo su juicio y fue condenado a 20 años de prisión. “Un guardia cuando salía me dijo algo que nunca lo olvido: “Tienes que darle gracias a la Revolución porque no te hemos fusilado”. Y yo le dije: “No, yo no tengo que darle gracias a la Revolución, sino que tengo que darle gracias a Dios”. 

En julio de 1963 fue llevado a la prisión de la Isla de Pinos. Lo introdujeron en la circular número 1 de las 4 circulares que hay en la Isla de Pinos. En ese momento en cada circular había más o menos 1.200 presos. 

En entrevistas concedidas a medios de comunicación De Fana ha relatado que se  opuso a las negociaciones que llevaba a cabo el Gobierno cubano con Estados Unidos sobre su posible excarcelamiento, puesto que consideró que su libertad no podía ser condicionada.

Finalmente fue puesto a libertad en 1983 y se exilió en Estados Unidos donde se ha dedicado desde el primer momento a denunciar los crímenes del régimen cubano en la radio La Voz de CID hasta principios de los años 90.

En 1977 fundó la organización Los Plantados hasta la Libertad y la Democracia en Cuba, que apoya a los grupos opositores y a los presos políticos en Cuba.   

Acerca de Cuba, el pasado y el presente conversó durante más de una hora. Aquí les dejo el video para que puedan escucharlo en sus propias palabras.

Sabias palabras que las nuevas generaciones deben tener en cuenta. Y muy importante el valor de la familia a la hora de apoyar y respaldar a quienes van a las cárceles por decreto de un régimen malvado y opresor.