Redacción Sala de Guerra

El opositor Isael Poveda Silva fue torturado en prisión. En carne propia conoció lo que siente un hombre cuando le aplican una tortura conocida como el «balancín».

A Poveda Silva todos le dicen ‘Ichy’. Reside en Guantánamo y es un conocido opositor que ha sido llevado a la cárcel tres veces por sus inclinaciones políticas contrarias al gobierno.

En todas las ocasiones lo han confinado en el «Combinado de prisiones de Guantánamo» donde lo han sometido a tratos crueles y degradantes.

En una entrevista publicada por el blog Palenque Cubano en mayo del 2010 relató:

En 4 ocasiones fui víctima del método de tortura conocido como el balancín, el cual consiste en esposarte las manos a la espalda con un brazo torcido, un par de esposas puestas en los pies en la parte de los tobillos. Luego te unen los pies y las manos por mediación de una cadena que te dejan en la posición como un balance. Como se observa en las fotos, una vez llevado tiempo en esa pose te provoca calambres en los músculos de las piernas, cuando tratas de descansar las piernas halas las manos y las esposas se entierran en la carne provocando heridas en la piel. Aún tengo las marcas, siempre llevaré las huellas de las esposas cortándome la carne.

La primera vez que sufrí este método de tortura fue el 24 de febrero del 2007, la segunda vez fue el 7 de septiembre de 2007. Luego, en diciembre de 2009, por el motivo de no acogerme al plan reeducativo sufrí en dos ocasiones la aplicación del método de tortura conocido como el balancín. La decisión de no obedecer las reglas de la prisión está sujeta al carácter inocente de mi presencia en el centro penitenciario.

La última vez que me aplicaron este método, minutos antes, el jefe de pelotón oficial Arturo dijo: “no, no lo metan todavía al calabozo” y mandó a buscar dos cubos de agua, la vertió dentro del calabozo. Un calabozo que tiene 3 metros de largo por uno de ancho. Ahí me tiraron en el piso boca abajo y me aplicaron el balancín, estuve unas cuantas horas, como 4 ó 5 horas. Todo mojado y sin poder espantar todos los millones de mosquitos que hay, sin poder orinar, sin poder pararme para tomar agua. Sencillamente en una posición acostado boca abajo con las manos y los pies unidos a la espalda.

A otra de las torturas que se aplica en esa cárcel los militares le llaman el murciélago.

Yo no he sido víctima de este método pero sí conozco el caso del preso político Ernesto Durán Rodríguez, al cual se lo aplicaron.

Consiste en esposar las manos a los barrotes de la celda con los brazos abiertos, como si fuera una crucifixión al estilo de Jesucristo. Las manos están esposadas a una altura que te obligan a estar en puntillas de pie, cuando tratas de descansar los pies y bajar un poco, entonces las esposas te cortan y te desgarran la carne en las muñecas. Te pasas todo el tiempo que ellos decidan parándote en puntillas y bajando, descansando los pies y lacerándote las manos. Aquí se te encogen los músculos de las piernas. También a Rolando Masó le han aplicado esta forma de maltrato.

Para leer la entrevista completa puede visitar https://palenquecubano.wordpress.com/2010/05/31/testimonio-sobre-la-tortura-en-cuba/