Redacción Sala de Guerra

Los testimonios de aquellos que conocen el drama de los desaparecidos en Cuba e incluso lo han sufrido en carne propia no pueden quedar sepultados de ahi la importancia de que se compartan con todos para que nos unamos en esta contienda por la verdad y por la definitiva libertad.

Es una entrevista del Instituto de la Memoria Histórica Cubana Contra el Totalitarismo una vez más queda evidenciado que mientras haya historias como estas en las que los responsables no respondan por los crímenes no puede haber conciliaciones, ni diálogos manigüeros.

Autor: Pedro Corzo

Andy nació el 15 de febrero de 1943 en Trinidad, Cuba pero su padre lo registró junto a su hermana gemela en el Consulado Norteamericano de Cienfuegos, ante el cónsul Hernán C. Vegonitz o Vegenitz el día 9 de marzo de 1943.

Mary, lleva décadas reclamando a la dictadura cubana información sobre su hermano, Andrew de Graux Villafaña, ciudadano estadounidense por vía paterna.

Al joven le decían «el americanito» y con menos de 19 años, se unió a las guerrillas del Escambray para luchar contra el castrismo.

El joven guerrillero fue herido en la finca Limones Cantero durante un enfrentamiento con las milicias el 13 de septiembre de 1962. Recibió dos balazos. Uno de los proyectiles entró por el hombro, impacto la quinta vértebra dejándolo inmóvil. Capturado fue conducido al hospital de Trinidad, su pueblo natal, a dos cuadras de la casa de sus padres. Conocía al médico y le pidió que avisara a su madre, pero otro galeno, más represor que curador, Cuco Lara, ordenó que el herido fuera sacado de la sala y recluido en un cuarto aislado, en consecuencia, cuando los padres llegaron al sanatorio, no lo pudieron ver. No recibió atención médica. Después de ser torturado física y psicológicamente, le trasladaron por orden de la Seguridad del Estado al hospital de Cienfuegos.

Mientras, la madre de Andy, María, visitó a la delegación suiza en La Habana que representaba a Estados Unidos en Cuba. Se entrevistó con un funcionario, pero las gestiones fueron infructuosas. Recuerda Mary que su hermano había sido operado por el doctor Rodríguez Marcoleta. La cirugía fue un éxito, pero la familia seguía sin saber de él.

El 18 de septiembre el galeno Rodríguez Marcoleta fue a ver a Andy. No lo encontró. Preguntó por el operado y le respondieron que había muerto. En la morgue pidió ver el cadáver, tampoco estaba. Días después la Seguridad del Estado le pidió que firmara el certificado de defunción de Graux Villafaña, a lo que el médico se negó rotundamente.

Mary de Louise de Graux Villafaña, quien no cesa en la búsqueda de su hermano, también expresa preocupación por otros jóvenes desaparecidos que se alzaron en armas contra la dictadura.

Recuerda a los hermanos Pedrozo y los Becerra, quienes también se habían sumado a los insurgentes. Los cuatro jóvenes trinitarios fueron absorbidos por la tierra en la que habían nacido.

Desaparecidos están Orlando Collazo y Lázaro Fernández. Se supone que murieron en combate. Los restos de Fernández según algunas versiones, fueron expuestos en el parque del pueblo de Guao, pero sus familiares nunca vieron su cadáver. Tampoco fueron informados de su muerte.