Redacción Sala de Guerra.

Mientras se celebran los juicios contra los participantes en las manifestaciones masivas del pasado 11 de julio se insiste mucho en el tema de niños juzgados en los tribunales del totalitarismo por acciones que ese mismo regimen ha criminalizado. De igual manera se denuncia al régimen y se critica por sus acciones violentas contra la sociedad civil, más allá de la edad y el sexo.

Son acciones necesarias y la idea es animar a que todos ayuden a difundir y denunciar.

En este día recordamos los casos de los cubanos que con más de 65 años extinguen injustas condenas en las cárceles de Cuba y no podemos dejar de mencionar a Félix Navarro que ha sido juzgado y condenado ahora a 15 anos y que antes de Julio de 2022 ya había cumplido más de una década tras las rejas y bajo medidas restrictivas muy fuertes por su posicion inclaudicable ante los carceleros y el sistema que los dirige.

Aún en la isla hay cubanos valiosos y verdaderos patriotas que siguen en las cárceles y ya han pasado la línea de tiempo que marca la tercera edad. Otros incluso que entraron jóvenes ya van corriendo hacia el término anciano.

Con ellos no hay consideraciones ni concesiones. Armando Sosoa Fortuny es la muestra mas reciente del salvajismo y la crueldad. Murió en prisión.

Familiares de los actuales presos cubanos en la isla exponen todos los días en las redes sociales los sufrimientos y dolores de sus seres queridos.

A continuación incluimos un segmento de la publicación de un pastor evangelico cubano: Mario Félix lleonart Barroso sobre la situación de los ancianos en la isla esto no fue hace un mes ni dos. Fue hace años.

El martes 13 de agosto (2013) visité la Prisión de Jóvenes de Santa Clara conocida como «el Pre».

En medio del salón de visitas entre los encarcelados resaltaba uno que a primera vista no era difícil reconocer como el mayor de todos en edad y cuya presencia misma echaba por tierra la categoría por la que se identifica a la prisión. Se trataba de Miguel Díaz Bouza, nacido el 19 de marzo de 1943 y por tanto con setenta años ya cumplidos. (78 años).

Ya que no me permiten ejercer en los servicios religiosos de las prisiones cubanas, a pesar de formar parte de la Capellanía Carcelaria Evangélica de Cuba y ser graduado del  Curso Básico impartido por el Seminario Evangélico Teológico de Matanzas, continuo realizando este ministerio por cuenta propia y de la manera no más apropiada, aprovechando el espacio de la visita familiar. No me han dejado otra opción y seguiré haciéndolo pues forma parte ineludible del llamado a la misericordia que he recibido de Dios. Fue así como el martes 13 de agosto visité la Prisión de Jóvenes de Santa Clara conocida como «el Pre». En medio del salón de visitas entre los encarcelados resaltaba uno que a primera vista no era difícil reconocer como el mayor de todos en edad y cuya presencia misma echaba por tierra la categoría por la que se identifica a la prisión. Se trataba de Miguel Díaz Bouza, nacido el 19 de marzo de 1943 y por tanto con setenta años ya cumplidos.

Díaz Bouza no solo va siendo longevo en edad sino que ya lo es como prisionero. Desde octubre de 1994 este hombre no conoce más lugar que las prisiones cubanas. Su delito fue desembarcar por Caibarién como parte de un team de infiltración que optó por la vía armada para luchar contra la dictadura de Fidel Castro. Independientemente de que no concuerdo con ningún modo violento para conseguir cambios, o precisamente por ello, pienso que quienes lo condenaron no tienen moral para mantener a este anciano por más tiempo tras las rejas. No solo se trata de que sus acusadores llegaron al poder por la misma vía que él optó para intentar deponerlos, recordemos incluso que ellos fueron asaltantes de un cuartel en la madrugada y que a solo veintidos meses prisioneros fueron amnistiados, es que ahora, a diecinueve años de prisión de Díaz Bouza, quienes lo mantienen bajo largas condenas, que al presente apuntan hasta el 2031, están involucrados en un enorme escándalo internacional por tráfico ilegal de armas, nada menos que en consorcio con el estado terrorista de Corea del Norte, y cabría la pregunta: ¿quién y cuándo los condenará a ellos? y ¿les aplicarán entonces la misma medida de vara con la que han juzgado y condenado a Díaz Bouza?

Las denuncias que se hacen ahora no tienen diferencia con las del pasado. (o sí, tienen una diferencia y esa es la que marcan las redes sociales).

Desde hace mucho año tras año los grupos de derechos humanos hacen denuncias, crean espacio para exponer la crueldad de la dictadura. Trabajan en frentes con ayudas de gobiernos apegados al lema de contribuir a la democratización de Cuba pero siempre pasa lo mismo: nada.

Pareciera que se han, nos han embelesado en el tema de «propiciar y proponer diálogos y/o cambios».

Al final nunca pasa nada, cambian los gobernantes de los países y el tema CUBA sigue siendo el plato fuerte de los contendiente para la próxima contienda partidista.

Con los regímenes totalitarios criminales y mafiosos NUNCA se puede negociar, ni buscar arreglos. No lo podemos olvidar.