Redacción Sala de Guerra

Autor: Manuel Milanés.

Hemos recibido desde Matanzas, Cuba, una denuncia relacionada con los envíos de paquetes a la isla a través de la empresa estatal Correos de Cuba.

Evidentemente la corrupción es notable y como siempre los más humildes y necesitados que no tienen dinero para sobornos son los que sufren la peor parte.

He conversado con cubanos quienes me afirman que los envíos de ropa, insumos sanitarios, alimentos y otros artículos de primera necesidad llegan con un retraso notable y peor ocurre con las medicinas que cuando llegan el enfermo murió o ya no las necesita.

Esa es la muestra de que todo lo que pasa por las manos del estado es ineficiente y abre espacios para la corrupción y los manejos sucios de los funcionarios estatales.

Pero es importante que todos sepan que mientras Correos de Cuba (en manos del régimen ineficiente) no ofrece un servicio aceptable al pueblo, el gobierno de la isla permite que otros «mecanismos» operen de forma privada.

Se trata de KATAPULK , sus negocios en la isla y los manejos de los empleados del empresaurio Hugo Cancio.

Todos los que operan en su negocio se encargan de que los paquetes que se envíen a la isla a través de ellos sí lleguen a tiempo al destinatario que desde luego tiene que pagar con dólares por la rapidez del servicio

Katapulk.com ofrece servicio online y lo que necesita es que una vez se haga la compra los encargados de transportar los paquetes operen con rapidez en el proceso de entrega dentro del país.

A partir de ahí la «mafia organizada», se encarga de poner a rodar el negocio.

La señora María del Carmen Sánchez Rodríguez que vive en Las Guásimas (pero además tiene dos casas) es la que controla a los choferes privados que mueven toda la mercancía de Katapul desde Pesca Caribe hasta las casas de los destinatarios.

Para garantizar rapidez la señora les entrega a cada chofer dos dólares por cada paquete que entreguen al destinatario y lógicamente por esa vía ningún envío se pasa tiempo en los almacenes. Sin embargo algo diferente ocurre con los de la estatal Correos de Cuba que, desde luego, no opera con dólares ni sus empleados reciben ningún dinero adicional por el «buen servicio». Un paquete puede demorar meses.

La eficiencia y calidad en el servicio se da en la empresa privada. En este caso se traduce a que todo sale bien cuando lo haces por Katapult, la empresa permitida por el régimen que funciona con mentalidad extranjera. Es propiedad de un empresaurio privado residente en EEUU que cuenta con las plebendas y el beneficio que no le dan a otros.

En esa empresa se puede operar «por la izquierda» y no pasa nada cuando la señora María del Carmen que le lleva la contabilidad a los choferes privados, les quita el 10 % de las ganancias en su trabajo pero para taparles la boca les paga 2 dólares por cada paquete que entregue.

Y aquí es donde se abren otras interrogantes puesto que ese dólar que la mujer entrega en las manos de cada chofer eficiente ¿de dónde sale?

Ese es el mismo dólar considerado ilegal ahora mismo en la isla y por el que te pueden meter preso, según los nuevos decretos que ha anunciado la tiranía.

Es importante cuestionarlo todo porque ese trasiego es una clara señal de que se opera de forma mafiosa y corrupta por eso no se trata de quitar a Díaz-Canel, ni a Murillo, ni a Gil.

Se trata de quitar el sistema que genera toda esa corrupción.

Todos los chivatos, los represores que se encargan de caerle detrás a los opositores y vigilar cada uno de sus movimientos ya saben donde hay corrupción.

Seguramente trabajo no les va a faltar si observan lo que gira alrededor de la señora Sánchez y el negocio de Cancio.

Hugo Cancio tiene su negocio sólido en Cuba. Hace el billete porque el régimen se lo permite, por eso necesita que los corruptos estén en el poder.

En una Cuba libre Katapulk no puede competir ni con Amazon, ni con Ebay, ni con otras compañías.

Por eso Cancio necesita que esté ahí el régimen que solo le da beneficios a él. Es innegable que personas como él que viven de la política con Cuba nunca van a permitir un cambio.

Los que mantienen la idea de que son posible las conversaciones y cambios en la isla con esa mafia en el poder deben mirar y analizar todo lo que está pasando antes de pronunciarse.