Redacción Sala de Guerra.

Los cubanos mencionamos mucho a Nicaragua por la significación que tiene la alianza entre los criminales que desgobiernan cada país y por las acciones represivas contra los que intentan a través de ese territorio centroamericano huir de la violencia el hambre y la muerte en Cuba.

Generalmente la mirada desde nuestro lado se concentra en esos temas y no nos detenemos en algún momento a mirar más alla de la élite gobernante del país.

En el mes de enero la emigración irregular desde Nicaragua hasta los Estados UNido ha ido en aumento, al tiempo que la embajada de EE. UU. en Managua ha advertido que todos los que lleguen de esa forma a su frontera serán deportados, según un reporte de Voanews.

El 15 de enero, a tan solo cinco días después de la toma de posesión de Ortega, salió de Honduras la primera caravana, que según el medio Contracorriente estaba formada por unos 600 migrantes y casi la mitad eran nicaragüenses “huyendo del régimen de Ortega”.

Desde el inicio de la crisis sociopolítica, más de 100.000 nicaragüenses se han exiliado. Entre sus principales destinos se encuentran Costa Rica, España y Estados Unidos.

Otro tema que tambien es importante tener en cuenta es el asedio la presecucion y las arbitrairedades contra los periodistas,

Por solo citar un ejemplo revisemos un informe de Periodistas y Comunicadores Independientes de Nicaragua (PCIN) a finales del pasado año.

Señalaba que al menos 54 violaciones a la libertad de prensa, expresión y movilización se registraron durante las elecciones del 7 de noviembre en Nicaragua.

El informe registra las agresiones a periodistas entre el 25 de octubre de 2021 y el 7 de noviembre de 2021.

Las víctimas de las agresiones hombres y mujeres de prensa cumplían con su trabajo y su derecho de recibir y transmitir información a la sociedad.

También registraron ocho desplazamientos forzados en menos de 48 horas, tres exilios forzados en el contexto electoral, cuatro casos de robo de bienes y equipo periodístico y bienes, entre ellos celulares, cámaras fotográficas y una motocicleta, además de dos detenciones a víctimas de abuso de poder, obligados a usar uniforme presidiario, toma de huellas sin investigación previa y robo de equipos. Y 10 casos de persecución y amenazas mientras los periodistas se movilizaban.

De igual manera se reportaron dos casos de amenazas a periodistas en exilio, incluidos a familias, dos casos de acoso cibernético y tres ciber asedios a periodistas exiliados.