Redacción Sala de Guerra

Autor: Guillermo “Coco” Fariñas Hernández.

Nos conocimos en un sótano de un edificio en la Avenida Ponce de León de la ciudad de Miami, La Capital del Exilio Cubano, era el año 2013, él trabajaba apoyándonos en enviar insumos alimenticios y farmacéuticos a la oposición interna y a la sociedad civil. Él laboraba voluntariamente para abastecer a los practicantes de la Lucha No Violenta con el Grupo de Apoyo a la Disidencia (GAD), que en su momento coordinaba el ya fallecido compatriota Frank Hernández Trujillo.

Aquel hombre de mirada penetrante sólo me dijo, que se nombraba Ismael, que había sido Preso Político Histórico y que éramos de la misma tierra, Villa Clara, ya que él había nacido y estudiado en la ciudad de Sagua la Grande. En aquella primera ocasión no pudimos profundizar mucho más en nuestros vínculos, debido a que estaban presentes otros cubanos exiliados y yo también conversaba con ellos.

Desde aquel primer encuentro con Ismael, pasó un tiempo algo largo para mi gusto, nos volvimos a ver, pero ya en otras circunstancias, donde pudimos hablar con una mayor intimidad y por varias horas. El difunto Francisco “Paco” Talavera Rodríguez, quien fuera Coordinador Internacional del FANTU, me llevó a la casa de Ricardo “Ricardito” Vázquez Pérez y su esposa, esa gran cubana que es Marilis Vázquez, donde nos reunimos a plenitud.

Sin saberlo todavía, me encontraba reunido con casi toda La Plana Mayor del aguerrido e inclaudicable Movimiento 30 de Noviembre “Frank Pais García”, donde solamente faltaban los directivos residentes en Tampa y New Jersey.

En la referida discusión me percaté, que estaba entre auténticos guerreros anticomunistas en toda la extensión de la palabra y no se permitían allí fantoches ni simuladores, y no puedo dejar de admitirlo, personalmente me sentí muy bien entre ellos.

Aquel primer debate-reunión con gran parte de la Dirección Nacional del Movimiento 30 de Noviembre “Frank País García” fue a camisa quitada y esos Presos Políticos Históricos me preguntaron todas las dudas, que poseían respecto a mi persona y sobre otros opositores dentro de Cuba.

Me dieron un grupo de consejos respecto a mi seguridad personal, que creo sinceramente, que tiempo más adelante me ayudó a sobrevivir a los intentos de asesinatos de la Seguridad del Estado.

Durante aquel encuentro entre anticastristas genuinos fue Ismael, quien actuó todo el tiempo como moderador y entre anticomunistas determinados a soportar todo por la Democratización de Cuba, todos aquellos Presos Plantados cuando nadie escuchaba, deseaban conocer cuáles eran mis puntos de vista respecto a los que combatimos a la Dictadura Castrista.

Supe un poco más de él, que se nombraba Ismael Hernández y que había cumplido algo más de 18 años en las ergástulas totalitarias, algo que me lo dijo con gran humildad y sin alardes.

A mi regreso a Cuba y durante una de las tantas detenciones ejecutada contra mi persona por la Policía Política de la Junta Militar NeoRaulista, fue en la Unidad Provincial de Instrucción Penal y Operaciones de la Seguridad del Estado, localizada en Carretera de Camajuaní y Carretera de Circunvalación de la ciudad de Santa Clara, fue que conocí verdaderamente quién era Ismael Hernández Sarduy.

Ismael nunca se vanaglorió, respecto lo que había hecho contra El Castrismo, por el contrario, fueron los represores quienes me detallaron sus incontables y temerarias actividades anticomunistas.

En aquel interrogatorio fue que supe, que Ismael Hernández Sarduy había sido Coordinador Nacional de Acción y Sabotaje del Movimiento 30 de Noviembre “Frank País García” con sólo 20 años de edad y que teniendo 21 años, resultó apresado y enviado al Presidio Modelo de Isla de Pinos, lugar donde fue libre a pesar de las rejas que lo encerraban, Nunca claudicó con sus carceleros y perteneció a los históricos Prisioneros Plantados, hasta que los represores castristas tuvieron que verse obligados a cerrar aquella prisión, ya convertida en un símbolo de rebeldía y dispersar a los inclaudicables por diferentes prisiones del país.

Una de las cuestiones en las que más me hizo énfasis el Teniente Coronel Carlos Fidel Rodríguez Machado fue, en que «el CR» Ismael -que es el acrónimo operativo de Contrarrevolucionario para la Seguridad del Estado- era un caso especial, debido a que había estado involucrado en atentados al entonces vivo Fidel Castro Ruz.

Cuando me refirió éste último tema, con sinceridad percibí una gran admiración y respecto hacia alguien como Ismael Hernández Sarduy.

Recuerdo bien, y como si fuese ahora mismo, que mi vecino de la niñez y condiscípulo en Los Camilitos de Las Villas, el Teniente Coronel Carlos Fidel Rodríguez, que en aquel momento era el Jefe de la Unidad de marras, me puso encima de la mesa del cubículo de interrogatorios un abultado expediente sobre las acciones “contrarrevolucionarias” ejecutadas por el compatriota Ismael.

Cuando me las comenzó a enumerar muchas de ellas, y aunque soy un anticomunista no violento, me sentí orgulloso de los testículos demostrados en su juventud, por el referido anticastrista exiliado.

El objetivo de aquella información a mí proporcionada por la Dirección de Contrainteligencia del Ministerio del Interior (DCI-MININT), era para que yo rechazara a Ismael Hernández Sarduy por sus acciones “terroristas”, y que pensara, que estar en compañía de anticomunistas como él, me podría perjudicar mi imagen de Luchador No Violento ante la opinión pública nacional e internacional.

Mi respuesta a mi condiscípulo resultó simbólica: “… el momento histórico anticomunista que vivió Ismael, era de violencia política, pues era una tradición, ¿o acaso nuestros padres no aplicaron también la violencia política, como miembros del Movimiento 26 de Julio que fueron?, entonces, ¿eran o no también terroristas…?”. La respuesta en aquel cubículo fue un silencio total.

Y le continué argumentando al Teniente Coronel Carlos Fidel con otra interrogante: “… ¿sabes ahora qué se dedica a hacer Ismael?” y me respondió con un “No”. Yo le informé, que Ismael Hernández Sarduy se dedicaba a enviarle a la oposición interna cubana alimentos, medicamentos y productos de aseo. También le afirmé: “…si Fidel Castro asaltó un cuartel y ultimó a varios soldados en el medio de la madrugada, y pudo cambiar sus métodos violentos y ahora está hasta propuesto para recibir El Premio Nobel por la Paz, porqué el anticomunista Ismael también no lo puede hacer…”.

Durante éstos últimos 8 años de visitas mías al exilio, se convirtió en algo cotidiano compartir como mi hermano de luchas e ideas Ismael Hernández Sarduy y he podido hasta conocer a su esposa e hijos. Y en el caso de su esposa Juana Luisa Agudo, se cumple aquella máxima que asegura: “Detrás de todo gran hombre, siempre hay una gran mujer”. Pues me pude enterar, que Juana acudió a prisión a despedirse de su padre, también preso político, pues se iba para Miami, y conoció a Ismael mientras esperaba la llegada de su progenitor, inesperadamente surgió el amor entre ellos. Razón por la que ella determinó no salir del Cuba y estuvo esperándolo por más de 18 años, hasta que fue indultado de sus 30 años de condena.

Los intercambios constantes con mi hermano de luchas e ideas Ismael Hernández Sarduy, así como con otros Presos Políticos Históricos igual que él y con los aguerridos Combatientes por los Caminos del Mundo contra El Comunismo, me han convertido en otro tipo de anticastrista. Me lograron llevar, a poner los sufrimientos y el futuro de la Patria por encima de cualquier padecimiento o pérdida personal. Éstos verdaderos guerreros me hicieron un patriota integral y humanista.

Porque hombres como Ismael y los de su estirpe me han enseñado a traerle medicamentos y dólares estadounidenses, a los carceleros o represores que un día los patearon y torturaron, ahora abandonados a su suerte por La Revolución.

Patriotas como Ismael me han inculcado, que el odio es al Sistema Comunista, nunca a los represores del Sistema Comunista. Al despedirme de Ismael a mi regreso a Cuba, siempre le digo: “Gracias por la confianza depositada en mí y si ustedes no claudicaron, Ismael, yo tampoco tengo derecho a claudicar”.