Autor: Lcdo. Sergio Ramos

Hace unas semanas atrás planteábamos como el régimen dictatorial de Cuba aplicaba el represivo método del ostracismo contra los opositores, obligándolos a abandonar el país y, ahora, tan recientemente como tan solo unos días después, aparece destacado en los medios de prensa el caso de la opositora Anamelys Ramos González, quien tras un viaje de visita a Miami, se le ha impedido el regreso a su patria, y por ende a su hogar, en Cuba tras impedírsele abordar el avión.

La línea aérea American Airline, le impidió abordar para regresar a Cuba aparentemente tras recibir esa r comunicación y/o información del régimen castrista donde se le prohibía a ella la entrada a su país natal.

Tales medidas por parte de la dictadura castrista para forzar a la línea aérea a fin de que le impida abordar el avión, y la acción de esta última de seguir las supuestas instrucciones y/o informaciones del régimen, constituyen una flagrante violación de los derechos humanos de la opositora Anemelys Ramos.

El derecho a retornar a su país, es un derecho humano consagrado en el artículo 13, inciso 2 que establece que “Toda persona tiene derechos a salir de cualquier país, incluso del propio y a regresar a su país”  

A pesar de la total falta de libertad que sufre el pueblo cubano bajo la atroz dictadura castro-comunista, para todos los cubanos, regresar a Cuba es un derecho humano. La opositora Anamely Ramos, intentaba regresar a su patria para continuar su lucha opositora a sabiendas de que, al entrar en Cuba, la dictadura la recibirá con represión, discrimen y hasta el presidio. Pero para ella, es su deber luchar allá adentro de su patria y ese es un derecho sagrado.

Regresar a la patria cuando hay una dictadura en un país con el fin de luchar por la libertad y los derechos humanos de un pueblo oprimido es un derecho.

Ejerciendo ese principio, que más tarde advendría a ser proclamado un derecho humano, fue que José Martí desembarcó en Playitas de Cajobabo el 11 de abril de 1895 y  el Gral.  De igual modo, el General Antonio Maceo al arribar por Duaba el 1ro de abril de 1895 para luchar por la libertad de Cuba.

Al amparo de ese mismo derecho y con idénticos propósitos libertarios, fue que los heroicos cubanos de la Brigada 2506 desembarcaron en Bahía de Cochinos el 17 de abril de 1961. También, ejerciendo ese mismo derecho, fue que Vicente Méndez desembarcó por Punta Silencio cerca de Baracoa el 17 de abril de 1970.

Actualmente, Amarily Ramos desea regresar pacíficamente a su patria para continuar su lucha pacífica por la libertad y contra los abusos de la tiranía. Ese es un derecho humano inalienable.

Pero todavía más allá de la motivación de cumplir con el sagrado deber de libertar a un pueblo oprimido, el simplemente acto regresar a su país para visitarlo o para ir a vivir en algún lugar de su territorio, es un derecho humano.  Porque como decía José Martí, “El hombre fuera de la patria, es como un árbol en la mar”

Son muchos los privados de ese derecho a volver a la patria cubana, pues sabemos — y me incluyo — que el régimen nos impide la entrada, y si entramos, nos impedirá la libertad, con la represión, la cárcel y hasta privándonos de la vida aplicando el genocida método del paredón de fusilamiento.

Aunque, sin embargo, valga aclarar, que el mal uso de un derecho es detestable. Retornar al país para servir al régimen dictatorial o para ayudar y apoyar a quienes oprimen a un pueblo, es traicionar a los compatriotas que viven esclavos en la patria, ansiando recobrar la libertad arrebatada.

A la patria se ha de retornar con dignidad y decoro. Y cuando la patria esta esclavizada, se ha de retornar ella para libertarla y engrandecerla, no para perpetuar tiranías y sembrar miserias.  Porque como nos enseñara el Apóstol de nuestras libertades, José Martí: “Solo la libertad trae consigo la paz y la riqueza”

San Juan, Puerto Rico a 21 de febrero de 2022