Autor: Ramiro Gómez

Cuando el primer tanque ruso penetró en Ucrania, quedó demostrado que Putin no estaba blofeando. Ante los ojos del mundo se producía un retorno brutal al colonialismo.  Rusia y China continúan su camino imperial, provocando un retroceso en el reloj sociopolítico y económico de la historia.  Siempre se inventan sinrazones para establecer dictaduras o pesadillas imperiales; evidentemente son excusas baladíes que nunca pueden justificar la condena de un pueblo a la esclavitud.

Estamos regresando a los tiempos más sombríos y sangrientos de la historia. Los tiempos de los genocidios étnicos, inaceptablemente justificados para establecer una supuesta cultura superior. Alejandro, Atila, Ghengis Khan, Roma, Suleimán, Carlos V, Napoleón, Stalin, Hitler, Mao y muchos más.  

La razón de este escrito son las lamentables declaraciones recientes de los presidentes de USA y de Francia, ellas me sentaron frente a las teclas. Macron, después de hablar con Putin, cree que Ucrania va a vivir tiempos de horror… Y Biden cree que Putin tiene intenciones expansionistas…

Señor Macron, Ucrania lleva dos semanas viviendo el horror de un genocidio. Señor Biden, Putin comenzó a expandirse también hace dos semanas y prometió que su expansión inicial comprendería todo el espectro de la difunta Unión Soviética.  El Premier del Reino Unido, Boris Johnson, prometió poner sanciones económicas dentro de pocos días; lo cual, de ser cierto, demoraría más de un mes en producir algún efecto.  ¡Estos son los tres grandes líderes del mundo occidental! 

¿Estarán aceptando a Putin como un nuevo emperador?

Estos tres individuos no están locos, ni son retrasados mentales, ni son oligofrénicos (combinación de ambos trastornos de la personalidad).  Son tan cobardes que ni siquiera pueden ralentizar económicamente a quien los agrede militarmente.  Son tan sinvergüenzas que no les importa, con sus declaraciones mezquinas, quedar como imbéciles, o al menos como ineptos, ante los ojos atónitos y desesperados del mundo libre.  Ante la historia.

Están reviviendo los errores más famosos y trascendentales de la era contemporánea. Los que generaron el holocausto judío y el genocidio europeo perpetrado por los Nazis, la esclavitud internacional comunista y la indetenible ola mafiosa narco-comunista latinoamericana.

Siguen los pasos de Chamberlain que provocaron una gran desventaja aliada en La Segunda Guerra Mundial. Siguen los pasos en falso que Impidieron al General Patton entrar en Alemania del Este para evitar el nacimiento del Imperio Soviético.  Pasos que, al General MacArthur, le negaron los recursos atómicos para bombardear a millones de chinos del Ejército Rojo, estacionados en Manchuria, donde preparaban la ofensiva de la reconquista de Corea.

Con un solo avión caza que le hubieran prestado, durante una hora, a los patriotas cubanos de La Expedición de Girón, hoy no existirían las tiranías de Cuba, Venezuela y Nicaragua; ni las que están en plena gestación.  Ni un solo avión, hasta hoy, a Ucrania. La historia se repite.

La sumatoria de estas debilidades políticas costaron más de 200 millones de muertos a la humanidad. ¿Cuántos nos costarán ahora?

Bizancio cayó por la injustificable demora del refuerzo de la flota genovesa; el resultado fue el colapso del cristianismo y El Imperio del Islam.

 IGNORAR LA HISTORIA CONDUCE A REPETIRLA

Martí decía que es un criminal quien ve un crimen y no lo ataca. La criminal indolencia de Occidente cavará su propia tumba. La incautación de la inmensa fortuna de Ucrania fortalecerá mucho más a Putin. Cada segundo que demore atacar a los criminales será más costoso en vidas y dinero.

Son muchas las medidas económicas o militares que decidirían la rápida y aplastante derrota de Putin. Pero el fantasma de una falsa, o suicida, confrontación nuclear, utilizada como arma de chantaje psicológico, tiene paralizadas a las potencias occidentales. La inacción los convierte en cómplices de Putin.

Según Napoleón: “las bayonetas son para usarlas o para sentarse sobre ellas” Parece que nuestros presidentes se sienten cómodos sentados sobre las bayonetas.      

La guerra es una de las más horribles actividades humanas, por eso tenemos la necesidad de una contraofensiva firme y justa, a la guerra de rapiña de Putin. El manifiesta repetidamente su intención de someter parcialmente a Europa. Después intentará su sueño personal mesiánico: someter al mundo. Nos declaró la guerra y la está ejecutando. ¡Que Dios le dé a Occidente una migaja del valor ucraniano!

Ucrania sabe que si su pueblo se somete perece. Aunque no le den ni un avión, aunque no llegue el apoyo logístico indispensable, aunque ninguna sanción económica impuesta manifieste un mínimo de efectividad, seguirán luchando por su patria, por su independencia y por su vida.

Ellos saben que más vale morir de pie que vivir postrados de rodillas. Ellos sufrieron el nazismo y el comunismo. Su piel conoce que hay un látigo más lacerante que la guerra: el látigo de la esclavitud.