Por : Pedro Corzo

Esa era la identificación numérica que la administración carcelaria del presidio de Isla de Pinos le colgó a Pedro Luis Boitel, quien cumple este 25 de mayo 50 años de muerto en una huelga de hambre.  

Poner a los prisioneros políticos un numero era una forma de deshumanización, de adocenamiento, pero no lograron su objetivo, porque los prisioneros exhibían con orgullo la cifra que reflejaba la antigüedad en la cárcel y en cierta medida en la lucha por la democracia. 

Este mártir de la Patria, trabajador de la emblemática empresa radiotelevisiva cubana, CMQ, y también dirigente de la histórica Federación Estudiantil Universitaria, FEU, entidad independiente que fuera desnaturalizada por el totalitarismo castrista. 

Pedro Luis, fue un hombre capaz de alcanzar el estadio máximo de un ser humano en sociedad, el de ciudadano con plena conciencia de sus deberes y derechos, siempre dispuesto a reclamar y defender sus prerrogativas sin temor a las consecuencias.  

La señora madre de Boitel, Clara Abraham de Boitel, expresa con gran orgullo en el documental, “Nadie Escuchaba”, 1984, que su hijo no soportaba una injusticia, afirma que era un hombre para no vivir mucho por su fuerte compromiso con la verdad y lo justo. Su madre lo conocía muy bien porque su vida fue sesgada muy pronto por el totalitarismo castrista.   

“Cuando se muere en brazos de la patria agradecida, la muerte acaba, la prisión se rompe; ¡empieza, al fin, con el morir la vida!”   

Su vida fue corta, pero repleta de gloria Patria, fue de esos hombres que se ajustan plenamente a la expresión martiana, “Cuando se muere en brazos de la patria agradecida, la muerte acaba, la prisión se rompe; ¡empieza, al fin, con el morir la vida!”     

Boitel, enfrentó al régimen de Fulgencio Batista. Perseguido por la policía se exilió en Venezuela donde se combatió a los grupos que buscaban desestabilizar la incipiente democracia de ese país.  

En el país sudamericano y antes del triunfo de la insurrección, tuvo su primera confrontación con los hermanos Castro quienes se opusieron drásticamente a que él informara al mundo de lo que acontecía en Cuba, una muestra que aun antes de llegar al poder, los fatídicos hermanos pretendían instaurar un control absoluto sobre la información.  

Su condición de dirigente estudiantil fue impugnada por los Castro y el movimiento 26 de Julio. Los moncadistas no confiaban en Boitel para que presidiera la FEU, su independencia de criterios lo hacía imprevisible para los intereses del nuevo régimen, y decidieron apoyar a otro universitario Rolando Cubelas, funcionario gubernamental, comandante del ejército rebelde y dirigente de una organización rival del M26J durante la etapa insurreccional, Directorio Revolucionario Estudiantil. 

El nuevo liderazgo de la FEU condujo a que esta prestigiosa entidad se convirtiera en otras de las correas de trasmisión del poder totalitario. El estudiantado cubano fue sometido y la histórica rebeldía aplastada ante el paredón o con largas condenas de presidio.  

Pedro Luis fue a prisión por muchos años. Sus compañeros lo recuerdan como un hombre infatigable, siempre presto a denunciar cualquier abuso y dispuesto a soportar cualquier castigo sin nunca rendirse. 

Su rebeldía fue tal que hasta se fugó del Presidio de Isla de Pinos. Sus compañeros en la evasión, Armando Valladares, el único sobreviviente de aquella valiente gesta, evoca con admiración el liderazgo del líder estudiantil antes y después de haber sido capturado, evoca su estoicismo ante la vesania de los esbirros y afirma que aprendió mucho de Pedro Luis. 

Para muchos de sus compañeros ha sido el prisionero político cubano más emblemático después de José Martí. Su rebeldía y constantes huelgas de hambre lo hicieron único en un escenario donde valientes como Alfredo Izaguirre, Armando Sosa Fortuny, Onerio Nerin Sánchez, Roberto Martín Pérez e Israel Abreu, por solo mencionar unos pocos, dejaron huellas de excepcional coraje y convicciones patrias.  

El legado de heroísmo y fidelidad a la Patria de Pedro Luis Boitel fue recogido por numerosos cubanos, particularmente los de generaciones mas recientes. Jorge Luis García Pérez “Antúnez”, fundo en las cárceles castrista la organización Presidio Político Pedro Luis Boitel, su hermana, Berta Antúnez, constituyo el Movimiento de Resistencia Cívica Pedro Luis Boitel y las numerosas veces encarcelado, héroe de la Primavera Negra, Félix Navarro, organizó el Partido por la Democracia con el nombre de un mártir inolvidable.